dissabte, 23 d’agost de 2014

DARE

En la noche de la ciudad del frenesí se van encendiendo las farolas:
una no, otra sí. 
Parpadean y coquetean con el miedo del noctámbulo en los recovecos donde los marginados beben, bailan y gimen amparados en la oscuridad.
Y se reunirán en la mesa de algún antro,
a verse las caras, jugarse las cartas y la fortuna,
no vuelven a sus casas hasta dejar de ver la luna.

Lucía.


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